29 mayo 2014

De más mayor, me gustaría ser...extraordinariamente NORMAL (457)

Me encantaría, a tenor de lo leído en el artículo de Marga Cabrera publicado en la revista Yorokobu -leerlo aquí-, que algún día pudiera llegar a ser... una persona NORMAL.


Yo y mi otro yo -el de arriba-, lo suscribimos.
Buena Cortesía

5 comentarios:

URUMO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
URUMO dijo...

Pues no sé qué decirte... Entre un bulldog y un lobo, los ladridos son de lo más normal. Seguro que a veces aullas...
Normal

Kamaraka dijo...

Me quedo con la siguiente frase copiada del artículo que haces mención:

Al final, las personas auténticas, aquellos osados que tienen la suficiente personalidad para dejarse ser ellos mismos, coherentes y consecuentes, son los que más nos llegan, los que más valoramos: los extraordinariamente normales. Esos con los que siempre es un placer entablar una conversación, esos con los que todo el mundo se siente a gusto, con los que todo el mundo se quiere sentar.


Y habiendo leído muchas entradas antiguas (que no desfasadas) de tu blog, se ve que eres una persona EXTRAORDINARIAMENTE NORMAL con la definición arriba descrita.

Olé tus webs, nunca mejor dicho :-)

Margarita dijo...

Pues sí, y no. Me explico. Esta normalidad de la que habla el artículo es cierta. Pero... disiento con esa visión de aceptación general de la que se supone que esos seres normales gozan. Tener criterio, ser coherente, ya implica que no podemos estar de acuerdo con todo el mundo, y que no lloverá a gusto de todos... y eso, inevitablmente, implica conflicto e incluso rechazo. Bajo mi punto de vista, ese ser magnífico y normal, que yo también quisiera ser, si es él mismo, si es coherente, será, a causa de su coherencia cuestionado: su adaptabilidad, en principio tan convieniente, pasará ser,en cuanto disienta (y así lo manifieste, digamos, cambio de chaqueta; si asiente, en cambio, será un adulador. Por tanto, el ser un "ser normal" pienso que no es un camino de rosas. Pienso también que esa contestación del pricipio, la de "bien, es un chico normal", no es lo que parece. "Normalmente" ese "alguien normal" esconde la definición de un ser plano, maleable y conveniente para el que habla, alguien que nunca nos llevará la contraria, ni a mí, ni a nadie más. Eso, bajo mi punto de vista es incompatible con ese ser uno mismo, con la coherencia de decir lo que se piensa, coincida con lo que opina el interlocutor o no. Mayor, quiero ser. Normal,tal como lo pinta el artículo, pues tengo mis dudas: la normalidad de la que habla el artículo, creo que es un tanto utópica. La otra, la que yo veo y que, sin disentir de la del artículo, conlleva "una cruz" que el artículo omite, no es un camino fácil. Sin embargo, puestos a ser, además de mayor, quisiera ser "normal" de esta última manera. Y si esa normalidad que quiero no es posible, entonces, no me importará "ser y parecer anormal".

Abrazotes
Posdata: qué chapa... pero ya sabes, mi normalidad es la no sínteis, jiiii


AnAis García Burgos dijo...

Buen artículo, y lo cierto es que estoy de acuerdo cuando se puede hacer hincapié en que algo normal es algo llano, cercano, palpable... Es como a mi me gusta la gente, llana, cercana, normal, sí.
Porque los hay que lo son todo lo contrario, pero ahí está nuestra "normal capacidad" de elegir :)

A mi también me gustaría ser normal...extraordinaria y especialmente normal ;-)