02 junio 2008

Creatividad

El otro día asistí a un acto en el que ví de lejos a un antigüo jefe. Al verlo y con la intención de saludarlo una vez terminado el acto, me quedé en blanco. No recordaba su nombre.
Intenté recordar conversaciones en las que apareciese su persona, y por ende su nombre, firmas de documentos, informes, escritos con su firma, su nombre..., nada. El tiempo se me echaba encima, el acto iba a terminar y no era capaz de descrifrarlo. Me estaba empezando a preocupar...,-¿estoy empezando la curva descendente?, dicen que a partir de los 35 empieza el proceso inverso-. ¡No puede ser!.

Existen diferentes estrategias para recordar. Entre ellas, está la técnica de la Asociación, en la que se asocia algún rasgo característico de la persona con su nombre, o el de la visualización en la que se escribe mentalmente el nombre de la persona que queremos recordar.Ambos métodos fueron inútiles.

Decidí quemar mi último cartucho. Empecé por orden alfabético, mentalmente:
Con la A, Antonio, Alfredo, con la B, Benito, Bonifacio...., he de decir que lo logré. Tuve que llegar hasta la P.

Por tanto, imaginación al poder. No sólo para entrenar la memoria, sino para entender la vida, desarrollar nuestro trabajo, o ¿por qué no?, dar con esa idea que otros ni siquiera han visto.

Como leí el sábado en Expansión:
"A fin de cuentas, innovar no es más que ver lo que todo el mundo ve, pero viéndolo con otros ojos, con el objetivo de despertar nuevos usos, formas e ideas".

Y tú, ¿eres innovador?. Puedes averigüarlo si cumples alguno de los siguientes puntos:

1- Con capacidad para expresar sus propias ideas y aceptar las ajenas.
2- Original pero no extravagante.
3- Tendencia a elegir lo complicado, por lo que tiene de reto.
4- Sensibilidad estética e intereses culturales.
5- Cierta dosis de inconformismo.
6- Sentido del humor.
7- Con una gran confianza en sus ideas.

Buena Cortesía

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